
En 1936 se contagia de tuberculosis y tiene que ser internado en un sanatorio durante dos años, período de inspirada producción literaria recompensada con premios. Pero vive en la miseria haciendo traducciones mientras concluye su novela Los perros hambrientos , con la que obtiene el premio Zig-zag. Con esta obra cumbre gana el premio de la editorial neoyorkina Farrar Rinehart Company en 1941, dotado con un sustanciosa suma de dinero. El premio le permite residir toda la década de los años cuarenta en los Estados Unidos, colaborando en la prensa y dictando cursos de novela en la Universidad de Columbia. Luego en Puerto Rico imparte cursos de literatura hispanoamericana y después se traslada a La Habana. El diario peruano La Crónica acepta sus colaboraciones, pero a causa de su valiente posición política se las censuran. Después de 23 años de exilio, finalmente puede regresar a Perú en 1957, donde es recibido por el pueblo en un estadio con un entusiasmo inaudito. Personalidad hondamente comprometida con la lucha por la libertad, en 1958 retorna a Cuba . Se incorpora a la Academia Peruana de La Lengua en 1960 y tres años después es elegido diputado por el departamento de La Libertad. Posteriormente asume el cargo de Presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas. Ejerciendo este cargo fallece el 17 de febrero de 1967. Al morir solamente se habían publicado las tres novelas: La serpiente de oro , Los perros hambrientos y El mundo es ancho y ajeno . Creció entre halagos y fue mimada desde entonces, pero cuando se casó con Ciro optó por convertirse en su secretaria privada. Al enviudar, se quedó con tres pequeños hijos y uno más en el vientre, afrontando un verdadero via crucis para poder mantener a su familia.
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